Un emigrante en España
Quiero volver a Pontevedra, pero sólo lo haré en buenas condiciones»

Cal se va de vacaciones pensando en que la próxima temporada se arreglen los problemas que le obligaron a dejar su ciudad para irse a entrenar a Asturias
Fuente : La Voz de Galicia
- Autor:
- F. H.
La sonrisa de David Cal delataba su estado de satisfacción. Llevaba el ramo en una mano y la pala en la otra, una pala con una funda amarilla en la que se leía Atenas 2004. La medalla no aparecía por ningún lado. La tenía en el bolsillo, sin hacer ostentación de ningún tipo. Recibía felicitaciones por todos los lados, firmaba autógrafos a niños y grandes y la España mediática se pegaba por conseguir unas declaraciones suyas. Volvía a ser el gran David, al que apuntaban todos los focos. No en vano acababa de hacer una exhibición sólo al alcance de los elegidos.
-El oro supongo que sí le sabrá bien…
-El de hoy [por ayer] sí. Ayer [por el sábado] es cierto que me fastidió un poco el bronce, porque creo que lo habría hecho mejor si el viento no me llega a perjudicar.
-¿Cómo plantearon la carrera?
-Suso [Morlán, su entrenador] y yo comentamos que teníamos que hacer una carrera rápida. Tirar con fuerza desde el principio hasta reventar. Iba ciego. Aguanté hasta el final y la verdad es que llegué un poco justo, muerto. La cabeza me dolía mucho, como si fuera a explotarme de un momento a otro. Apenas podía respirar. Llegué reventado.
-¿Miraba hacia los lados para ver si le cogían?
-Para nada. Cuando vas sobrado puedes hacerlo, pero yo al final iba justo y si miro a un lado igual me desequilibro y pierdo la medalla en último suspiro.
-¿Cómo hacía para motivarse cuando las fuerzas comenzaban a aflojar?
- Me motivaba pensando que tenía que hacer lo imposible para que no me cogieran. Tiré desde el principio porque la idea era hacer la carrera lo más rápido posible. En esta ocasión, había un poco de viento por detrás que no me impedía poner el ritmo fuerte que necesito.
-¿Qué siente al ganar de nuevo a Dittmer, y hacerlo en su casa?
-La verdad es que me da pena porque es un gran piragüista y me cae muy bien.
-Está claro que la puesta a punto y la estrategia de preparación han funcionado…
-La verdad es que sí. Entrenamos en Trasona en la recta final y nos salió bien. La intención inicial era quedarnos en Pontevedra, pero allí no estábamos trabajando a gusto y tuvimos que irnos a otro sitio.
-¿Volverá a entrenarse a Pontevedra?
-Espero que sí. Quiero volver el año que viene. Yo estoy a gusto en Pontevedra. Allí tengo mi casa, mi familia. Claro que quiero volver. Quiero entrenarme allí y si es posible todo el año, no sólo unos meses, pero siempre y cuando tenga unas buenas condiciones. Qué mejor que entrenarte en tu casa. Donde mejor se rinde es donde se está más a gusto. Espero que estos resultados sirvan para algo. Y si no, pues recogeremos nuestros bártulos y hasta luego.
-¿A usted le llegaron los rumores que circularon en el mundillo del piragüismo sobre que su rendimiento había caído en picado?
-Sí, algo me llegó. Fue a raíz de que el año pasado no logré medalla. No me preocupé demasiado, pero la gente se escandaliza muy pronto al ver que no coges medallas. Pero yo, y mi entrenador, teníamos toda la información y sabíamos de verdad cómo iban las cosas. Pero ya sé que esto es así y no me preocupa demasiado.
-¿Qué tal llevaba su entrenador la situación?
- Contento. Suso y yo estamos juntos en los buenos y en los malos momentos. Es en los malos cuando tenemos aguantarlos juntos, entre los dos. Los buenos se llevan bien siempre.
-¿Quiénes le han llamado para felicitarlo?
-El secretario de estado para el deporte. También me llamó el presidente del Comité Olímpico Español Alejandro Blanco. Me llamó la familia…
-¿Y de la Xunta?
-Que yo sepa, no. Pero todavía pueden hacerlo [la entrevista se celebra a las seis de la tarde].
-Se ha convertido no sólo en la opción de medalla de los Juegos de Pekín, sino en el único representante español, por el momento. ¿Qué se siente al ser uno mismo el equipo completo?
-Yo estoy contento con mi actuación en el Mundial, pero estoy fastidiado por mis compañeros de equipo. Confío en que en el próximo Campeonato de Europa se puedan arreglar las cosas y estemos más gente en Pekín. Tendrán que trabajar muy duro.
-¿De quién se acordó al ganar la medalla de oro?
-De mi familia, del presidente de la Federación, de toda la gente que me ha apoyado, como por ejemplo el Patronato Rías Baixas, que me dio tranquilidad suficiente para entrenarme durante el ciclo olímpico.
-¿Su estado de forma en la presente temporada es similar al que tenía cuando se proclamó campeón olímpico en el 2004 en Atenas?
-Pienso que será el año que viene cuando rinda mucho más, aunque reconozco que este año he tenido unos resultados muy buenos.
-Ahora pensará en las vacaciones.
-Pues sí, puede decirse que la temporada ya acabó y que ahora me cogeré las vacaciones. Necesito descansar para luego llegar con ganas al año olímpico. Tendré que trabajar duramente.